Habla de las tecnologías y el género que en un
ejercicio esencialista se llevaría a considerar determinadas características,
supuestamente femeninas o masculinas, como diferencias de uso y afición por las
TIC. La importancia de este enfoque se hace aún más patente teniendo en cuenta
que, según afirma uno de los pocos estudios realizados en esta área, las
mujeres han encontrado diferentes ventajas en la formación profesional virtual,
por lo tanto, si las tecnologías están generalizadas y los sujetos educados
como mujeres aprecian algunos usos de la docencia virtual, para producir
plataformas menos discriminatorias deberíamos adaptar las tecnologías a las
peticiones generalizadas de las usuarias en lugar de adaptar las usuarias a
éstas últimas en la pedagogía cyberfeminista.